viernes, 6 de abril de 2012

Capítulo 3 Welcome to the jungle


PYRULE-TA AL OESTE

JUNGLA DEL TEMPLO MALDITAMENTE MALDITO AL ESTE

COMPLEJO HOTELERO MARTINA FOR CIUDAD DE TENTACIONES AL NORTE

Este es el letrero indicativo que leía Zachemius con mucha atención.

-          Bien señor, vayamos hacia el oeste de nuevo
-          De acuerdo pero ya me estoy cansando de esto

Tras caminar un buen rato en dirección oeste volvieron de nuevo al lugar donde se encontraba el cartel indicativo.

-          Pero ¿Qué clase de brujería es esta?
-          No lo sé Zachemius pero estoy cansado y quiero sentarme ya

Con expresión enfurruñada, Berktaroth se desparramó por la hierba del margen del camino, sacó una chocolatina del bolsillo y empezó a comérsela.

Zachemius observó distraído el letrero. De repente, las palabras ‘’JUNGLA DEL TEMPLO MALDITAMENTE MALDITO’’ se iluminaron con un resplandor octarino. De ellas surgió una nube de color índigo que se alzó sobre el nigromante y se introdujo en él. Zachemius se desmayó pesadamente sobre el suelo.

-          Eh Zachemius, ¿estás bien? – Preguntó Berktaroth sin moverse ni un ápice
-          Emmm si, un mareo tonto, vamos, creo que ya sé que debemos de hacer

Resueltamente Zachemius se encaminó hacia el este mientras que Berktaroth se ponía trabajosamente en pie y lo seguía.

-          Eh Zachemius, que no es por ahí
-          Si queremos continuar antes hemos de ir por aquí
-          ¿Por qué?
-          No sé, es como si una fuerza invisible me dirigiera hacia allí y no nos dejara ir a Pyrule-Ta
-          ¿Por qué?
-          No lo sé
-          ¿Por qué?
-          ¡Por que no!
-          Esa no es respuesta – Dijo Berktaroth enfurruñado

Llegaron a la linde de la jungla. Altos árboles se extendían ante ellos. Los ruidos de los animales se dejaban oír por encima de las copas. Zachemius se adentró en la jungla sin rastro de su indecisión habitual, como si una fuerza superior le estuviese manejando, mientras que tarareaba para sus adentros‘’ In the jungle, welcome to the jungle, watch in bring you to your knees, knees, I wanna watch you bleed’’. Berktaroth hubiese notado algo extraño en ello si no estuviese muy ocupado comiéndose un bocadillo de chorizo que casualmente tenía en el bolsillo. Tras unas horas de caminar y de constante calor durante las cuales Berktaroth terminó muy cabreado porque Zachemius no le dejó parar para descansar (‘’ ¡Eres un Dios por el amor de Ídem!’’) avistaron una enorme construcción en mitad de un enorme claro que se habría en la selva. El Templo Malditamente Maldito. Zachemius no reflexionó acerca de que era lo que le impulsaba a acercarse a un lugar que, en otras circunstancias ya le hubiese hecho salir despavorido o, como mínimo, gritar y correr en círculos. Entró.

La estancia estaba fresca en comparación con el exterior de la sofocante selva. Berktaroth se acercó a él.

-          Bueno ya estamos aquí. Y ahora ¿qué?
-          Supongo que debemos adentrarnos en él
-          Pero ¿puede que hay trampas no?
-          Probablemente
-          Wiiii

Zachemius apesadumbrado observó las paredes llenas de símbolos. Parecían de la civilización Calla, ya extinta por los colonizadores que querían sus tierras para plantaciones de plátanos. En algunos de ellos mostraban lo que parecían ser terribles advertencias acerca de los que se adentrasen en el templo, entre ellos gente que le faltaban extremidades, gente que tenían elementos ajenos alojados en diversas partes del cuerpo y gente que se encontraban en lugares en los cuales podía disfrutar de la compañía de diferentes animales exóticos que, por supuesto, poseían una gran cantidad de apéndices afilados. Ninguno de ellos parecía muy feliz.

Si le preguntaban no sabría jamás como había logrado pasar por las estancias del templo sin perder alguna parte muy querida de su cuerpo, así como la vida en general. Estar en compañía de un dios del caos ciertamente ayuda podríais pensar vosotros, aunque lo cierto es que Berktaroth había estado muy ocupado correteando de arriba abajo, mientras que comía patatas fritas y toqueteaba todo. Sinceramente, Zachemius pensaba que el mayor peligro que había en el templo era él. Pronto descubriría lo equivocado que estaba…
Se encontraban en una gran estancia, de altos techos y paredes doradas. Justo enfrente del nigromante se alzaba una escalinata piramidal tan alta que no se veía lo que había encima.

-          ¡Más escalones! – chilló Berktaroth - ¡Me niego!
-          Pero si los últimos que subimos fueron los de la entrada del templo y lo llevaba yo a caballito mi señor – dijo Zachemius exasperado
-          Bueno venga, pero por ser tú ¿eh? – Dijo Berktaroth en tono perdonavidas

Subieron los escalones trabajosamente. En la cima había un pedestal bajo que encima tenía una esfera. Dentro de ella se arremolinaba una neblina verde y de aspecto ponzoñoso. En los alrededores del pedestal descansando cómodamente se encontraban varios esqueletos de aspecto somnoliento.

-          ¿Qué habrá pasado aquí? – se preguntó Zachemius

Como nigromante que era, podía observar las almas todavía engarfiadas a los cuerpos. Se acercó a una de ellas y le preguntó:

-          ¿Qué te ha sucedido?
-          Pues ya sabes, aventurero busca fortuna, se adentra en templo, pronuncia hechizos que no debe y ¡ZAS!
-          ¿Un hechizo? ¿Qué hechizo?
-          ¡Un hechizo que no debe de ser pronunciado tres veces!
-          ¿Y cuál es ese hechizo que no debe de ser pronunciado tres veces? Dímelo hombre, vaya a ser que lo suelte por accidente.
-          Vale, el hechizo es gar-tra-mol y esta es la primera vez ¿eh?
-          ¿gar-tra-mol?
-          ¡Ya van dos! ¡No vuelvas a decir gar-tra-mol imbécil!

Una enorme explosión se sucedió del orbe, el cual estalló en mil pedazos. La niebla se extendió por la estancia formando un torbellino. Zachemius se vio bruscamente desposeído de la niebla índigo que se juntó con la nube verde. Esta adquirió un brillo dorado y fue tomando forma. El espíritu quejumbroso gemía nosequé de la madre de todos los demonios de fondo.

La nube terminó su teatral entrada y tomó la forma de una mujer normal, corriente y moliente. Zachemius no se sintió muy impresionado. Deberías - le comunicó mentalmente el espectro – Es la madre de todos los demonios. Literalmente.

-          ¿Tú te crees que puedes tener el cuarto como lo tienes? – inquirió la mujer con voz terrible a Berktaroth
-          Pero, pero, pero ¡si estamos en la selva!
-          ¡Pero lo veo desde aquí! ¡Nada de búsquedas ni ostias hasta que no lo recojas!
-          Jo pero mamá…
-          ¡A recogerlo so vago!

Con un suspiro exasperado, Berktaroth desapareció con un ‘’Puf’’. Mientras, la madre de todos los demonios encaró la vista con Zachemius.

-          Y tú jovenzuelo, no me gusta la pinta que tienes. Mi Berktaroth es muy influenciable y no me gusta la pinta que llevas.
-          Pero señora, si soy un nigromante
-          ¡Encima! Oh mi pobre hijo, se está maleando, frecuentando malas compañías. Algún día va a matar a su pobre madre de un disgusto.
-          Señora, usted es un demonio y él es el dios del caos, ¿De verdad me está diciendo que soy yo la mala compañía?
-          ¡Y encima irrespetuoso! ¡Que seas amigo de mi Berki es lo único que me detiene de ponerte a fregar el suelo de la sala (el espectro se estremeció) para toda la eternidad!
-          Lo siento señora yo…

Berktaroth regresó con aire compungido.

-          Yaaaaaa
-          ¡Que escondas las cosas debajo de la cama no es recoger!
-          Jo venga ya, estoy ocupado, tengo que ir a conquistar el mundo y eso ¡Luego lo recojo, te lo prometo!
-          Bueno hijo, ya sabes que siempre fuiste mi ojito derecho ¿eh? Mamá está muy orgullosa de ti. Si me lo prometes, te dejo que lo hagas luego. Ains, porqué no habrás salido más a Linnezazel, todo recogidito y ordenado
-          Soy el dios del caos mamá
-          ¡Mi niño pequeño!

La mujer estampó un sonoro beso en la oreja de Berktaroth, el cual se la frotó con una mirada dolida.

-          ¡Mamá! ¡Que me avergüenzas delante de mis amigos!
-          Ay lo siento hijo, ya me voy. Espero que te vaya muy bien. ¡y abrígate que hace frío! – Y con un sonoro ‘’Plof’’ desapareció.

Berktaroth y Zachemius se encontraron en la entrada del templo. La puerta estaba sellada como si jamás se hubiese abierto.

-          Bueno supongo que ya podemos seguir hacia Pyrule-Ta ¿No?
-          ¡Claro que sí! ¡Hora de aventura wiiiiiii! – Chilló Berktaroth corriendo entusiasmado por la selva.

CONTINUARÁ

Y EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO

¿CONSEGUIRÁ LLEGAR A PYRULE-TA DE UNA BUENA VEZ? ¿TENDRÁN MÁS INTERRUPCIONES? ¿RECOGERÁ BERKTAROTH SU CUARTO? ¿SALVARÁ LA AUDICIÓN DE SU OÍDO?

NO SE PIERDAN EL CAPÍTULO 4 DE: LA VENGANZA DE BERKTAROTH





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