PYRULE-TA AL OESTE
JUNGLA DEL TEMPLO MALDITAMENTE
MALDITO AL ESTE
COMPLEJO HOTELERO MARTINA FOR CIUDAD
DE TENTACIONES AL NORTE
Este es el letrero indicativo que
leía Zachemius con mucha atención.
-
Bien señor, vayamos hacia el oeste de nuevo
-
De acuerdo pero ya me estoy cansando de esto
Tras caminar un buen rato en
dirección oeste volvieron de nuevo al lugar donde se encontraba el cartel
indicativo.
-
Pero ¿Qué clase de brujería es esta?
-
No lo sé Zachemius pero estoy cansado y quiero
sentarme ya
Con expresión enfurruñada,
Berktaroth se desparramó por la hierba del margen del camino, sacó una
chocolatina del bolsillo y empezó a comérsela.
Zachemius observó distraído el
letrero. De repente, las palabras ‘’JUNGLA DEL TEMPLO MALDITAMENTE MALDITO’’
se iluminaron con un resplandor octarino. De ellas surgió una nube de color
índigo que se alzó sobre el nigromante y se introdujo en él. Zachemius se
desmayó pesadamente sobre el suelo.
-
Eh Zachemius, ¿estás bien? – Preguntó Berktaroth
sin moverse ni un ápice
-
Emmm si, un mareo tonto, vamos, creo que ya sé
que debemos de hacer
Resueltamente Zachemius se
encaminó hacia el este mientras que Berktaroth se ponía trabajosamente en pie y
lo seguía.
-
Eh Zachemius, que no es por ahí
-
Si queremos continuar antes hemos de ir por aquí
-
¿Por qué?
-
No sé, es como si una fuerza invisible me
dirigiera hacia allí y no nos dejara ir a Pyrule-Ta
-
¿Por qué?
-
No lo sé
-
¿Por qué?
-
¡Por que no!
-
Esa no es respuesta – Dijo Berktaroth
enfurruñado
Llegaron a la linde de la jungla.
Altos árboles se extendían ante ellos. Los ruidos de los animales se dejaban oír
por encima de las copas. Zachemius se adentró en la jungla sin rastro de su indecisión
habitual, como si una fuerza superior le estuviese manejando, mientras que
tarareaba para sus adentros‘’ In the jungle, welcome to the jungle, watch in
bring you to your knees, knees, I wanna watch you bleed’’. Berktaroth hubiese
notado algo extraño en ello si no estuviese muy ocupado comiéndose un bocadillo
de chorizo que casualmente tenía en el bolsillo. Tras unas horas de caminar y
de constante calor durante las cuales Berktaroth terminó muy cabreado porque
Zachemius no le dejó parar para descansar (‘’ ¡Eres un Dios por el amor de Ídem!’’)
avistaron una enorme construcción en mitad de un enorme claro que se habría en
la selva. El Templo Malditamente Maldito. Zachemius no reflexionó acerca de que
era lo que le impulsaba a acercarse a un lugar que, en otras circunstancias ya
le hubiese hecho salir despavorido o, como mínimo, gritar y correr en círculos.
Entró.
La estancia estaba fresca en
comparación con el exterior de la sofocante selva. Berktaroth se acercó a él.
-
Bueno ya estamos aquí. Y ahora ¿qué?
-
Supongo que debemos adentrarnos en él
-
Pero ¿puede que hay trampas no?
-
Probablemente
-
Wiiii
Zachemius apesadumbrado observó
las paredes llenas de símbolos. Parecían de la civilización Calla, ya extinta
por los colonizadores que querían sus tierras para plantaciones de plátanos. En
algunos de ellos mostraban lo que parecían ser terribles advertencias acerca de
los que se adentrasen en el templo, entre ellos gente que le faltaban
extremidades, gente que tenían elementos ajenos alojados en diversas partes del
cuerpo y gente que se encontraban en lugares en los cuales podía disfrutar de
la compañía de diferentes animales exóticos que, por supuesto, poseían una gran
cantidad de apéndices afilados. Ninguno de ellos parecía muy feliz.
Si le preguntaban no sabría jamás
como había logrado pasar por las estancias del templo sin perder alguna parte
muy querida de su cuerpo, así como la vida en general. Estar en compañía de un
dios del caos ciertamente ayuda podríais pensar vosotros, aunque lo cierto es que
Berktaroth había estado muy ocupado correteando de arriba abajo, mientras que
comía patatas fritas y toqueteaba todo. Sinceramente, Zachemius pensaba que el
mayor peligro que había en el templo era él. Pronto descubriría lo equivocado
que estaba…
Se encontraban en una gran
estancia, de altos techos y paredes doradas. Justo enfrente del nigromante se
alzaba una escalinata piramidal tan alta que no se veía lo que había encima.
-
¡Más escalones! – chilló Berktaroth - ¡Me niego!
-
Pero si los últimos que subimos fueron los de la
entrada del templo y lo llevaba yo a caballito mi señor – dijo Zachemius
exasperado
-
Bueno venga, pero por ser tú ¿eh? – Dijo Berktaroth
en tono perdonavidas
Subieron los escalones
trabajosamente. En la cima había un pedestal bajo que encima tenía una esfera. Dentro
de ella se arremolinaba una neblina verde y de aspecto ponzoñoso. En los
alrededores del pedestal descansando cómodamente se encontraban varios esqueletos
de aspecto somnoliento.
-
¿Qué habrá pasado aquí? – se preguntó Zachemius
Como nigromante que era, podía
observar las almas todavía engarfiadas a los cuerpos. Se acercó a una de ellas
y le preguntó:
-
¿Qué te ha sucedido?
-
Pues ya sabes, aventurero busca fortuna, se
adentra en templo, pronuncia hechizos que no debe y ¡ZAS!
-
¿Un hechizo? ¿Qué hechizo?
-
¡Un hechizo que no debe de ser pronunciado tres
veces!
-
¿Y cuál es ese hechizo que no debe de ser
pronunciado tres veces? Dímelo hombre, vaya a ser que lo suelte por accidente.
-
Vale, el hechizo es gar-tra-mol y esta es la
primera vez ¿eh?
-
¿gar-tra-mol?
-
¡Ya van dos! ¡No vuelvas a decir gar-tra-mol
imbécil!
Una enorme explosión se sucedió
del orbe, el cual estalló en mil pedazos. La niebla se extendió por la estancia
formando un torbellino. Zachemius se vio bruscamente desposeído de la niebla
índigo que se juntó con la nube verde. Esta adquirió un brillo dorado y fue
tomando forma. El espíritu quejumbroso gemía nosequé de la madre de todos los
demonios de fondo.
La nube terminó su teatral entrada
y tomó la forma de una mujer normal, corriente y moliente. Zachemius no se
sintió muy impresionado. Deberías - le comunicó mentalmente el espectro – Es la
madre de todos los demonios. Literalmente.
-
¿Tú te crees que puedes tener el cuarto como lo
tienes? – inquirió la mujer con voz terrible a Berktaroth
-
Pero, pero, pero ¡si estamos en la selva!
-
¡Pero lo veo desde aquí! ¡Nada de búsquedas ni
ostias hasta que no lo recojas!
-
Jo pero mamá…
-
¡A recogerlo so vago!
Con un suspiro exasperado,
Berktaroth desapareció con un ‘’Puf’’. Mientras, la madre de todos los demonios
encaró la vista con Zachemius.
-
Y tú jovenzuelo, no me gusta la pinta que
tienes. Mi Berktaroth es muy influenciable y no me gusta la pinta que llevas.
-
Pero señora, si soy un nigromante
-
¡Encima! Oh mi pobre hijo, se está maleando,
frecuentando malas compañías. Algún día va a matar a su pobre madre de un
disgusto.
-
Señora, usted es un demonio y él es el dios del
caos, ¿De verdad me está diciendo que soy yo la mala compañía?
-
¡Y encima irrespetuoso! ¡Que seas amigo de mi
Berki es lo único que me detiene de ponerte a fregar el suelo de la sala (el
espectro se estremeció) para toda la eternidad!
-
Lo siento señora yo…
Berktaroth regresó con aire
compungido.
-
Yaaaaaa
-
¡Que escondas las cosas debajo de la cama no es
recoger!
-
Jo venga ya, estoy ocupado, tengo que ir a
conquistar el mundo y eso ¡Luego lo recojo, te lo prometo!
-
Bueno hijo, ya sabes que siempre fuiste mi ojito
derecho ¿eh? Mamá está muy orgullosa de ti. Si me lo prometes, te dejo que lo
hagas luego. Ains, porqué no habrás salido más a Linnezazel, todo recogidito y
ordenado
-
Soy el dios del caos mamá
-
¡Mi niño pequeño!
La mujer estampó un sonoro beso
en la oreja de Berktaroth, el cual se la frotó con una mirada dolida.
-
¡Mamá! ¡Que me avergüenzas delante de mis
amigos!
-
Ay lo siento hijo, ya me voy. Espero que te vaya
muy bien. ¡y abrígate que hace frío! – Y con un sonoro ‘’Plof’’ desapareció.
Berktaroth y Zachemius se
encontraron en la entrada del templo. La puerta estaba sellada como si jamás se
hubiese abierto.
-
Bueno supongo que ya podemos seguir hacia
Pyrule-Ta ¿No?
-
¡Claro que sí! ¡Hora de aventura wiiiiiii! – Chilló
Berktaroth corriendo entusiasmado por la selva.
CONTINUARÁ
Y EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO
¿CONSEGUIRÁ LLEGAR A PYRULE-TA DE UNA BUENA VEZ? ¿TENDRÁN MÁS INTERRUPCIONES? ¿RECOGERÁ BERKTAROTH SU CUARTO? ¿SALVARÁ LA AUDICIÓN DE SU OÍDO?
NO SE PIERDAN EL CAPÍTULO 4 DE: LA VENGANZA DE BERKTAROTH
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